En este artículo repasamos por qué la ansiedad puede ser buena y cuándo puede ser mala

La ansiedad puede ser buena

Pese a la mala fama que se le da a la ansiedad en casi todos los medios de comunicación, la realidad es bien diferente. La ansiedad puede ser buena, es un mecanismo que nos permite anticiparnos a posibles peligros y dificultades, sin ella nuestra especie no habría evolucionado tanto como la ha hecho. Vamos a ver con algo más de detenimiento ¿Qué es? ¿Por qué es buena? y ¿Cuándo puede llegar a ser mala?

¿Qué es la ansiedad?

Cómo mencionamos en un artículo anterior, es una emoción desagradable pero completamente normal, humana, y tiene tanto componentes mentales como físicos. Estos componentes (taquicardias, temblores de manos y/o piernas, sequedad bucal, preocupaciones persistentes y repetitivas, sensación de pérdida de control…) son siempre de carácter anticipatorio. Esto quiere decir que no aparecen ante un peligro real e inminente, si no ante la idea de que algo pueda ocurrir.

Es por lo tanto un mecanismo muy beneficioso, nos permite anticipar peligros y prepararnos para responder a ellos. Si no tuviésemos la capacidad de anticiparnos a dichos peligros, cada vez que nos topásemos con ellos sería una sorpresa; no estudiaríamos para nuestros exámenes, no nos pondríamos el cinturón de seguridad, no haríamos la maleta antes de irnos de viaje… Veamos ahora por qué es frecuente hablar mal de una emoción que puede resultar tan útil.

¿Cuándo puede ser mala la ansiedad?

Puede haber varias circunstancias en las que la ansiedad pase de ser algo beneficioso a algo negativo, vamos a ver dos de las más frecuentes en consulta:

1- Cuándo la propia ansiedad es objeto de preocupación:

Esto tiene mucho que ver con cómo hablamos de la ansiedad en los medios de comunicación, con nuestros amigos, familiares… Cuándo estamos convencidos de que la ansiedad es una «enfermedad», algo antinatural que debemos eliminar, el simple hecho de sentirla va ha hacer que nos movilicemos para eliminarla por completo, cosa que es imposible. La única manera de no sentir ansiedad a lo largo de nuestra vida es eliminando nuestra capacidad de hablar, de pensar… algo no muy recomendable.

Esta frustración por no poder eliminarla al 100% va a hacer que sintamos una mayor ansiedad por el simple hecho de sentirla, convirtiéndose en una pescadilla que se muerde la cola.

Se suele hablar de ansiedad limpia y ansiedad sucia. La limpia es aquella que surge de forma natural, ante situaciones que nos preocupan y que son importantes para nosotros. La sucia es aquella que nos generamos a nosotros mismos por querer controlar aquello que es completamente natural.

2- Cuándo la anticipación nos aleja del presente:

Al ser un mecanismo muy útil, es fácil aprender a lo largo de nuestra vida que darle vueltas a las cosas para anticiparnos a ellas es algo bueno. Sin embargo, cuando esa anticipación se vuelve algo constante, puede acabar por acaparar toda nuestra atención, exponiéndonos constantemente a peligros que no son reales y alejándonos del momento presente, de lo importante que tenemos delante (nuestros seres queridos, nuestros estudios, nuestra carrear profesional, nuestras aficiones…).

¿Cómo superarlo?

Lo primero y más necesario es aceptar la ansiedad como lo que es: una emoción completamente natural e inofensiva que nos señala que puede que haya algún problema relacionado con algo que nos importa. Si podemos darle solución, ese será el siguiente paso, si no podemos, no nos quedará otra opción más que aceptar esa ansiedad y centrarnos en aquello que sí podemos cambiar.

La práctica diaria de mindfulness puede ser de gran utilidad para entrenar a nuestro cerebro a prestar atención a lo que nos importa y no a las anticipaciones que nos puedan surgir. Para ello también es muy útil tener claro que áreas de nuestra vida son las más importantes para nosotros; ¿nuestra familia? ¿nuestros amigos? ¿Nuestro trabajo? ¿Nuestra pareja?….

Como hemos mencionado anteriormente, tenemos un artículo dedicado al manejo de la ansiedad con más pautas generales. Si pese a aplicar todo lo que hemos mencionado en ambos artículos sientes que no consigues llevar tu día a día por culpa de la ansiedad, no dudes en buscar la ayuda de un profesional.

FUENTES:
"Ansiedad, angustia y estrés: tres conceptos a diferenciar" Juan Carlos Sierra, Virgilio Ortega e Ihab Zubeidat, Revista Mal-Estar e Subjetividade en 2003. "Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5", American Psychiatric Association en 2014.
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