Hay ciertas dudas y miedos que pueden frenarnos a la hora de acudir a un psicólogo. Es por ello que vamos a recopilar algunas de esas preguntas frecuentes y responderlas para intentar disipar cualquier tipo de duda y temor.



¿Cuándo debería ir al psicólogo?
Los motivos por los que decidimos ir al psicólogo pueden ser muy variados, pero por lo general acudimos a un psicólogo cuándo las emociones, sensaciones y pensamientos que nos producen ciertos contextos y acontecimientos nos impiden llevar la vida que nos gustaría. En el caso de la ansiedad, por ejemplo, es normal sentirla antes de una presentación en la universidad o el trabajo, pero si esa ansiedad nos abruma tanto que nos impide llevar a cabo esa presentación y nos deja con una sensación de insatisfacción con nuestras acciones, sería un buen momento de acudir a un psicólogo.
¿Cómo es una terapia psicológica?
Pese a que cada terapia es única, todas se pueden dividir en tres periodos. La duración, objetivos y habilidades practicadas variarán en cada caso. Las tres etapas de la terapia son las siguientes:
- Evaluación: este es el primer paso y el más importante, suele corresponder a las dos primeras sesiones. Es fundamental ya que es cuando se recopila información suficiente para hacer el correspondiente análisis funcional sobre la situación de la persona y conocer las conductas que están manteniendo el problema y el malestar. En la segunda sesión se presenta al paciente la hipótesis y la vía de intervención que se va a tomar, para que así entienda y sea un participante activo del proceso de cambio.
- Tratamiento: Este apartado podría considerarse como la “terapia” en sí misma. Una vez establecidos los objetivos en el paso anterior ahora se procederá a trabajar dichos objetivos a través de las pautas y técnicas adaptadas a la persona y diseñadas para la consecución de los mismos. El objetivo del tratamiento no es solo el de eliminar el malestar motivo de consulta, si no el de dotar a la persona de las herramientas necesarias para afrontar otras posibles dificultades en el futuro.
- Seguimiento: durante esta etapa las sesiones se van espaciando en el tiempo y se dedican al mantenimiento de los cambios logrados en la terapia y prevención de recaídas.
¿Cuánto va a durar la terapia?
Esta es una de las preguntas más frecuentes a la hora de pensar en ir a un psicólogo. Como se ha comentado en el punto anterior cada terapia es única, y aunque la mayoría compartan una estructura similar (aquí puedes consultar un ejemplo) es imposible decir a ciencia cierta cuánto va a durar. El objetivo de la terapia es que adquiramos nuevas habilidades para gestionar nuestras emociones y conducta en la dirección deseada por lo que la terapia no debería ser algo de por vida: el objetivo de un psicólogo es que sus pacientes no le necesiten. Además, los estudios apuntan a que de media las terapias más cortas duran 2 meses y las más largas cerca de 2 años.


¿Qué le cuento a mi psicólog@ en la primera sesión?
Muchas veces no sabemos exactamente que es lo que nos lleva a buscar ayuda, puede ser una sensación general de malestar, o quizás un alto nivel de ansiedad del cual no somos capaces de identificar el por qué. Esto puede hacer que pensemos que no sabemos que nos pasa y que por lo tanto no tenderemos nada que contarle a nuestr@ psicólog@, y es completamente normal, pero no tenemos por qué preocuparnos demasiado por ello ¿Acaso acudimos al médico conociendo nuestro diagnóstico? Por lo general no, simplemente vamos y le contamos como nos encontramos y los síntomas que hemos detectado en nosotros. El médico, a través de preguntas y pruebas acabará dándonos su diagnóstico. Pues en el caso de ir al psicólogo ocurre lo mismo.
¿Cómo y cuándo veré resultados?
Esta es otra pregunta muy habitual que escuchan los psicólogos. En cuanto al “cuándo”, la respuesta a esta pregunta depende de muchas variables: la naturaleza del problema, su gravedad, la práctica diaria de lo trabajado en consulta… Al fin y al cabo, la terapia es un proceso de aprendizaje más, durante las sesiones se trabaja la forma de afrontar ciertos pensamientos, situaciones y emociones, pero luego hay que “entrenar”, es decir aplicar lo trabajado en el día a día fuera de la consulta. Los resultados sin embargo sí deberían ser evidentes, aunque variarán en función de nuestro motivo de consulta: mejor estado de ánimo, mayor satisfacción con nuestra vida y nuestras acciones, mayor facilidad para tomar decisiones, mayor facilidad para entablar relaciones sociales…
¿Voy a sentirme incómod@ y/o juzgad@?
Si bien en ocasiones se van a tratar temas que nos pueden producir emociones y sensaciones desagradables en ningún momento deberíamos sentirnos incómodos ni forzados a tratar temas que no queremos: ya sea porque no nos sentimos preparados o simplemente que no lo queremos contar. Un psicólogo nunca debería emitir juicios de valor acerca de nuestro modo de vida ni de nuestra forma de ser: una relación terapéutica tiene que estar basada en el respeto absoluto.
Esperamos que estas preguntas frecuentes a la hora de ir al psicólogo y sus respuestas te hayan podido ayudar. Si tienes alguna pregunta más que crees que no hemos podido aclarar en este artículo no dudes en escribirnos para que podamos ayudarte.