La empatía es la capacidad que tenemos las personas para ponernos en el lugar de los demás, de entender mejor sus acciones, comportamientos y pensamientos. Sin ella, el ser humano sería un ser egoísta, incapaz de ayudar a aquellos que lo necesitan. Es por lo tanto la empatía lo que empuja a los profesionales asistenciales a realizar su labor. Sin embargo, es esa misma empatía la que puede llegar a ser una fuente de desgaste y malestar para los sanitarios. Veamos el por qué.
¿Qué es el desgaste por empatía?
María Dolores Portela lo definía de la siguiente manera:
El desgaste por empatía es la consecuencia natural, predecible, tratable y prevenible de trabajar con personas que sufren; es el residuo emocional resultante de la exposición al trabajo con aquellos que sufren las consecuencias de eventos traumáticos. Los profesionales que trabajan con personas que sufren deben combatir, no sólo el estrés o la insatisfacción normal por el trabajo, sino también los sentimientos y emociones personales que les produce su trabajo con el sufrimiento
María Dolores Portela («Aproximación al desgaste por empatía en el trabajo con víctimas», 2005)
Es una definición concisa y también optimista, ya que claramente establece que dicho desgaste es tratable y prevenible.
Algunos síntomas de dicho desgaste serían:
- Fatiga física y mental
- Perdida de energía y vigor ante la tarea de ayudar a personas afectadas
- Evitar atender a cierto tipo de personas o problemáticas por su impacto emocional
¿Por qué los sanitarios tienen que tener especial cuidado?
La respuesta a esta pregunta es muy evidente: el desgaste por empatía se produce cuando las personas están expuestas de forma reiterada y prolongada al sufrimiento ajeno. Los sanitarios (especialmente los emergencistas) trabajan día tras día en situaciones de crisis, en las cuales siempre hay personas involucradas que sufren física y/o psicológicamente.
Pese a que los sanitarios estén especialmente expuestos al desgaste por empatía, no podemos olvidar que hay otros profesionales expuestos a situaciones similares, como pueden ser los bomberos o los cuerpos de seguridad y protección civil.



¿Cómo prevenir el desgaste por empatía?
- Más vale prevenir que curar:
Es muy importante cuidar nuestro nivel de estrés de base, es decir el nivel de estrés que tenemos en nuestro día a día. Para ello es fundamental mantener unos buenos autocuidados, como los que mencionamos en una publicación anterior.
- Marca distancia:
Debemos decirnos a nosotros mismos que no somo la persona que tenemos delante, que el hecho de que podamos entender sus problemas no hace que sean nuestros. Es precisamente esa diferencia la que nos permite poder ayudarle adecuadamente.
- Date permiso:
Para descansar, para comer, para sentir tus emociones y para expresarlas. Somos humanos y como tal necesitamos descansar de vez en cuando, y es imposible que ciertas situaciones no nos provoquen una reacción emocional.
- Pide ayuda:
Si creemos que no nos encontramos bien o que no estamos siendo capaces de manejar una situación concreta, es importante reconocerlo y pedir ayuda. No es una muestra de debilidad, es una muestra de autoconocimiento y deseo de desarrollo personal.