«Año nuevo vida nueva» es una expresión de lo más habitual, pero ¿Cuántas veces hemos empezado el año pensando en la cantidad de cosas nuevas que íbamos a hacer y luego las hemos dejado de lado? Vamos a repasar algunas claves para tener una mayor probabilidad de éxito de lograr nuestros propósitos de año nuevo usando de ejemplo todo un clásico: hacer más deporte.
Tener claro el motivo por el que lo hacemos:
Lo primero y más importante a la hora de proponernos un cambio en nuestro estilo de vida es saber el por qué de ese cambio. Si por ejemplo queremos hacer más deporte «porque un amigo mío dice que está muy bien» lo más probable es que duremos poco tiempo. Sin embargo, si tenemos claro que queremos hacer deporte para cuidar nuestra salud y mejorar nuestro aspecto físico, es más probable que estemos más motivados a realizar el cambio en nuestro estilo de vida. Y si vemos que nos cuesta tener presente lo importante para nosotros, podemos recurrir al truco de la pegatina que mencionamos en un post anterior para recordarnos por qué lo hacemos.
Que sean actividades gratificantes:
Puede parecer sencillo, pero todos sabemos que los gimnasios se llenan en enero y al cabo de un mes vuelven a su estado natural ¿Por qué? Porque ir al gimnasio es una actividad física que no a todo el mundo le gusta. Si queremos lograr nuestros propósitos de año nuevo (que además van a suponer un esfuerzo físico como el deporte) tenemos que procurar que sea uno que nos guste, si no estamos condenados al fracaso. En el caso que estamos comentando en este artículo: si sabemos que no nos va a gustar ir al gimnasio a levantar peso, más nos vale explora otras opciones de deporte como el baile, la escalada, el yoga…



Que no supongan un sobreesfuerzo:
Este punto tiene mucho en común con el siguiente que vamos a comentar, y es que hay que tener en cuenta que todo cambio sustancial en nuestra vida supone un esfuerzo, pero si encima nos planteamos pasar de la noche a la mañana de no hacer nada de deporte a hacer una hora seis días a la semana vamos a durar más bien poco. Como todo cambio conviene empezar con unas pocas horas a la semana e ir aumentándolas poco a poco.
Plantearnos unos objetivos realistas:
Si queremos ver unos resultados increíbles e inmediatos (ya sea por hacer deporte, aprender una nueva habilidad, un nuevo idioma…) la tendencia va a ser la de echar muchas horas entrenando según empieza el año. Pero por desgracia, todo proceso de aprendizaje (sea cual sea su naturaleza) lleva su tiempo, con lo cual si esperamos unos increíbles resultados en muy poco tiempo por hincharnos a entrenar, no solo vamos a acabar hartos y agotados de esta nueva actividad, si no que también acabaremos frustrados por no cumplir nuestras expectativas.
En resumen, si queremos lograr nuestros propósitos de este nuevo año tenemos que asegurarnos de que ese cambio tenga un impacto valioso en nuestra vida, que no nos suponga un sobreesfuerzo (ni físico, ni mental, ni económico) y tendremos que tomárnoslo con calma, aceptando que los resultados tardarán en aparecer.